Subrogación vs. Novación: La guía definitiva para bajar tu cuota hipotecaria en 2026
El escenario ha cambiado (y tu hipoteca también debería)
Si firmaste tu hipoteca entre 2023 y la primera mitad de 2024, probablemente lo hiciste con una sensación de urgencia. El Euríbor escalaba verticalmente, los titulares de prensa eran apocalípticos y conseguir un tipo fijo al 3,5% o incluso al 4% parecía un «mal menor» para evitar la incertidumbre.
No te culpes. Hiciste lo correcto con la información que tenías en ese momento. Protegerse era la prioridad.
Pero estamos a las puertas de 2026 y el tablero de juego ha dado un vuelco radical. Con el Euríbor buscando estabilidad en el entorno del 2,0% – 2,5% y los bancos centrales aflojando la soga, el precio del dinero ha bajado.
Sin embargo, si miras tu recibo bancario de este mes, verás que tu cuota no ha bajado. Sigues pagando ese 3,8% fijo o ese diferencial alto que firmaste hace un año. Estás pagando un sobrecoste por un riesgo que ya no existe.
La pregunta no es si puedes mejorar tus condiciones (la respuesta es sí), la pregunta es cómo. Y aquí es donde entran en juego las dos palabras más importantes de tu vocabulario financiero para este año: Novación y Subrogación.
Novación: Negociar en casa (La vía cómoda)
La novación modificativa es, en términos sencillos, sentarte con tu banco actual y pedirles que cambien las condiciones de tu contrato.

Es el primer paso lógico. Vas a tu oficina (o llamas a tu gestor), le explicas que el mercado está al 2,5% y que tú estás pagando un 3,9%, y solicitas una rebaja.
Las Ventajas:
- Sencillez burocrática: Al ser el mismo banco, ya tienen tu historial, tus nóminas y la tasación original (si no es muy antigua).
- Costes reducidos: Solo sueles pagar la comisión por novación (si la hubiera en tu contrato) y, en algunos casos, gastos de gestoría mínimos. A menudo, el banco asume parte de estos costes para retenerte.
La dura realidad (Desventajas): Aquí es donde debemos ser honestos: Tu banco no tiene ningún incentivo real para mejorarte la oferta. Ya eres su cliente. Ya tienen tu nómina domiciliada, tus seguros y tu deuda.
En el mundo bancario, las mejores ofertas (los «tipos gancho») se reservan para captar nuevos clientes, no para cuidar a los antiguos. Es probable que tu banco te ofrezca una rebaja «cosmética» (bajarte del 3,9% al 3,5%), pero raramente te igualarán la oferta que otro banco te haría por entrar nuevo. Eres un cliente cautivo.
Subrogación: Cambiar de bando (La vía rentable)
La subrogación de acreedor consiste en llevarte tu deuda hipotecaria a otra entidad financiera que te ofrece mejores condiciones. Técnicamente, el nuevo banco paga tu deuda al antiguo y tú pasas a deberle el dinero al nuevo, pero con las nuevas reglas del juego (menor interés, menos vinculaciones, etc.).

Las Ventajas:
- Acceso a precios de mercado real: Al entrar como «cliente nuevo» en otra entidad, accedes a sus ofertas de captación. En 2026, estamos viendo ofertas fijas agresivas y mixtas muy competitivas diseñadas exclusivamente para «robar» hipotecas a la competencia.
- Mejoras colaterales: No solo bajas el tipo de interés. Es el momento perfecto para eliminar esa comisión de apertura que te colaron, quitar el seguro de vida prima única financiado o reducir la vinculación de productos que no necesitas.
- El «Efecto Enervación»: Al presentar una oferta vinculante de otro banco, tu banco actual tiene derecho a igualarla o mejorarla (enervar). A veces, iniciar una subrogación es la única forma real de presionar a tu banco para que te ofrezca una novación decente.
Las Desventajas:
- Requiere un nuevo estudio de riesgos (debes ser solvente hoy, igual que lo eras ayer).
- Implica mover tu operativa bancaria (nóminas, recibos) a la nueva entidad.
Hablemos de costes: ¿Cuánto cuesta la «broma»?
Muchos propietarios se paralizan por miedo a los gastos de cambio. «Me voy a gastar en el cambio lo que me voy a ahorrar», piensan. Falso.
La Ley Hipotecaria de 2019 limitó drásticamente lo que los bancos pueden cobrarte y quién paga qué.
En una Subrogación, estos son los números aproximados:
- Tasación: Es el único gasto que casi seguro pagarás tú. Necesitas saber cuánto vale tu casa hoy. Coste: Entre 300€ y 400€.
- Comisión de Cancelación/Amortización: Revisa tu escritura. Por ley, en hipotecas fijas, suele haber un máximo del 2% si cambias en los primeros 10 años (por pérdida financiera), pero muchas entidades lo tienen bonificado o más bajo. En variables, el coste es prácticamente nulo.
- Notaría, Registro y Gestoría: Según la ley actual, en una subrogación, estos gastos los asume el nuevo banco, no tú.
Resumen: Cambiar tu hipoteca de banco hoy puede costarte, en total, entre 400€ y 1.000€ (dependiendo de si tu banco actual cobra la comisión de salida).
La Matemática del Ahorro (ROI)
Vamos a poner un ejemplo real de un cliente de Global Broker Group gestionado este mes.
- Situación Actual (Firmada en 2023): Hipoteca de 200.000€ a 25 años. Tipo Fijo 3,60%.
- Cuota mensual: 1.011€
- Nueva Oferta (Subrogación 2025): Misma deuda y plazo. Tipo Fijo 2,25%.
- Cuota mensual: 872€
El Ahorro:
- Ahorro mensual: 139€.
- Ahorro anual: 1.668€.
- Ahorro total en la vida del préstamo: Más de 41.000€ (en intereses no pagados).
El Retorno de la Inversión (ROI): Si cambiar de banco te ha costado, por ejemplo, 800€ (tasación + posible comisión), y te ahorras 139€ al mes, en menos de 6 meses has recuperado la inversión. A partir del mes 7, todo es beneficio neto para tu economía doméstica.
¿Conoces alguna inversión que te garantice un retorno del 100% en 6 meses con riesgo cero? Nosotros tampoco. Solo la subrogación.
Tipos Mixtos: La estrella de 2026
Al plantearte el cambio, verás que muchos bancos te ofrecen hipotecas mixtas. Estas ofrecen un periodo fijo inicial (3, 5 o 10 años) a un tipo muy bajo (a veces por debajo del 2%) y luego pasan a variable.
Es una estrategia excelente para aprovechar la bajada actual y blindarte a corto-medio plazo, esperando que cuando pase a variable dentro de una década, el mercado se haya normalizado. No las descartes por miedo al «apellido» variable; analiza el tramo fijo.
Tu lealtad tiene un precio
Los bancos cuentan con un factor psicológico muy potente: la pereza. Saben que cambiar recibos, firmar papeles y hacer una tasación da pereza. Y esa pereza te está costando, literalmente, miles de euros.
La lealtad a una entidad financiera es un concepto romántico que no aplica a tu bolsillo. Si tu banco no te cuida, el mercado lo hará.
En 2026, quedarse quieto es la opción más cara. Haz números, revisa tu escritura y, si los números no cuadran, muévete.




